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Érase una vez...
Cuando se conocen tres amigos (y dije amigos no músicos), en tal vez la parte mas complicada de la madurez, la pre-adolescencia (dicho por expertos) pudo haber sido más difícil de no ser, por la “pequeña ayuda de mis amigos”, como dirían los Beatles (pero en la versión de Joe coker). Y que demonios pueden hacer mientras les sale bello? …algunos montan tabla, van a los centros comerciales a mamarle gallo a las personas, enamorarse de una misma niña, meterse en el carro del papá de alguno para escuchar música, otros toman moscatel a escondidas, entran a la misma carrera por estar juntos, o hacen una banda de rock. Bueno, los personajes de quienes les voy a hablar hicieron todo lo anterior y un par de cosas más… y a la banda la bautizaron ENePEI. ENePEI porque no tenían ni puta idea de lo que estaban haciendo, ni de lo que significaría en sus vidas este juego de niños. Tampoco tuvieron ni puta idea del género que iban a escoger, ni de la profundidad del significado del nombre de la banda, ni de quien tocaría que instrumento, ya que de tocar algún instrumento no tenían ni puta idea. Una de sus mayores motivaciones era pasarla bien juntos, como los mejores amigos suelen hacerlo. Los tres tenían lo necesario: amistad, confianza, humor, ganas, ídolos musicales, un poco de creatividad, solo les faltaba una cosa, un requisito… aprender o por lo menos intentarlo con algún instrumento. Ver a don Wilson Monroy tocar guitarra y mamar gallo toda la vida, tenia que influir a juro, sobre la cultura musical de su hijo, Alejo Monroy, quien poseía ciertas bases musicales debido a su breve paso por el conservatorio de la U. Nacional. Jose Manuel Rodriguez incipiente estudiante de séptimo grado en el colegio Militar Simón Bolivar, jamás se imagino que empezaría a aprender guitarra al mismo tiempo que su tutor Alejandro Monroy. Iván Fernandez tercer elemento de NPI se cansó de estar bajo la penumbrosa presencia de su hermano baterista Ernesto (neto) Fernández, y en estado de aprendizaje, cumplió el último requisito para unirse a NPI. Aunque parezca extraño este fue el particular comienzo de NPI. …Como cualquier comienzo fue duro, sobretodo para sus padres, quienes tenían que aguantar, no solo su ignorancia musical, sino también su desafinada concepción de melodías, si a esa gritería se le podría llamar melodiosa. Y no tuvieron problemas con su conformación : dos guitarras y una batería, de cualquier manera no había bajo ni bajista; a duras penas estaba la guitarra de palo vieja y rota con la que aprendió Jose, y la de don Wilson Monroy con la que casi nunca podía contar por sus ocupaciones. Con Iván, la cosa era mas complicada, por que tenía que esperar a que su hermano saliera a hacer cualquier vuelta de su casa, para poder así hurtar su batería por unos minutos y practicar la lección que sin ninguna intención Neto, le había hecho escuchar y que Iván sacaría a toda costa. Como ya les dije esta conformación no tuvo problemas mientras sus presentaciones se mantuvieran en el kiosco (sede social) de la unidad 3 del no muy popular barrio de Entre Ríos donde vivían; no había bingo bailable, ni día de la familia o novena donde no asomaran sus narices. Mientras tocaban sus propios temas y hacían regulares covers de bandas que admiraban, iban ganando adeptos, un público conocedor y de una sensibilidad absoluta… no había vecinito ni vecinita menor de 14 años que no hiciera parte de su club de fanáticos. En desarrollo sus temas, procuraban tener una propuesta interesante que no se pareciera a lo que comúnmente sonaba en la radio y que estuviera impregnado de esa gracia, esa alegría, esa buena energía, esa parcería, esa malicia pueril, ese… ni puta idea, que tenían los tres.
Con el tiempo y el difícil transito de la adolescencia, su música dejo de ser un juego. Era tiempo de subirse a escenarios de verdad, y probarse a si mismos que eran tan buenos como sus papas, hermanos, novias y amigos decían. Con guitarras ganadas a pulso y obsequiadas por sus padres se inicia el concurso de la banda, y digo concurso porque su primera prueba fue el festival inter-colegiado de bandas “notas radioactiva”, organizado por esta popular emisora de rock en el año de 1994. Contra todos los pronósticos y enfrentando a colegios de tradición rockera, ganaron el derecho de representar a Bogotá en la final nacional. Con un promedio de 15 años de edad, la banda se trepa en el gran escenario del palacio de los deportes, enfrentando al jurado especializado en el que figuraban artistas de la época como, Andrés Cepeda, Shakira, José Gaviria… lograron coronar un honroso segundo lugar… Para ser la primera vez que tocaban fuera del kiosco, fue el mejor inicio. El segundo lugar los alentó a buscar un primer premio; y lo consiguieron, en el festival inter-colegiado “música sin limites”, organizado por la entonces emisora de rock 88.9 y maletines forza. La final se llevó acabo en el elegante auditorio del gimnasio moderno que recibió con humildad los contrastantes atuendos de los representantes del minuto de Dios. La alegría de saber que el ganador del primer lugar era NPI y que este le otorgaban el derecho a firmar con una disquera (EMI-Colombia) era suficiente, aunque los demás premios no eran para nada desdeñables: un viaje a cualquier lugar de la geografía Colombiana, y una Beca en una de las mas importantes escuelas de artes de la ciudad… Pero, con el primero triunfo vino la primera pena. Imagine querido lector, que gana un concurso donde le prometen carro, casa y beca, de las cuales solo obtiene la beca y un R4 desmantelao, y la casa, aunque disquera se embolata. Pues esto les paso a los NPI, la beca (por la cual están muy agradecidos), el viaje resultaron ser pasajes de ida y vuelta a Santa Marta (que hubieran disfrutado mas de no ser por el resto de los gastos que les tocó costear), y el tercer premio el más esperado, tan esperado… que 12 años después, aún lo esperan. A los organizadores, casi no se les pasó nada por alto… nada mas que la grabación de su primer trabajo discográfico, tenga en cuenta querido lector que por esta época a mediados del año 95, las grabaciones con un sonido profesional eran materialmente imposibles… inalcanzables, otro mundo… De echo aún lo siguen siendo, y para nuestros parceros de NPI, fue un duro trance de superar. Un poco castigados mas no derrotados, NPI sigue luchando por abrirse un campo en el rock n roll local, y ya habían precarias grabaciones en algunas emisoras especializadas, que daban testimonio del trio que sin bajo, y por su propuesta escénica musical habían ya ganado dos festivales importantes, tal información llego a oídos de los rockeros de la época, tales como: Andrea Echeverry y Mario Duarte, entre otros, la confirmación de esto no solo se oyó en radio, una que otra vez, sino que llegaba por los caminos mas inesperados. Después de saborear un suculento corrientázo en el centro de la cuidad, don Wilson Monroy cruzando la 19 a la altura de la carrera 3ra vio interrumpido su camino por un hombrecillo “descachalandrado, alto y flaco” como el mismo lo describió, quien se le acercó y lo llamo por su nombre - Don Wilson Monroy cumplía 20 años de carrera artística con el grupo cómico musical de los hermanos Monroy - acostumbrado a la popularidad alistó su bolígrafo para firmar un autógrafo mas… - Si señor como no!! Dijo don Wilson (bolígrafo en mano). - Ud tiene un hijo que tiene una banda de rock cierto? Don Wilson sorprendido guarda su bolígrafo. - Si señor como no!! Dijo don Wilson. - Dígale a su hijo que el instituto distrital de cultura y turismo va a organizar un festival de rock, el mas importante en la historia del país, y que están recibiendo demos, que lo lleve al instituto antes que finalice agosto. - Si señor como no!! Dijo don Wilson. Al llegar a la casa y comentarle a su hijo su encuentro con este extraño hombrecillo, despertó en Alejo la curiosidad de quién podría ser, pues su descripción no le recordaba a nadie que conociera de cerca… - Pero quien era padre??? Indago insistente mente Alejo. -… emmmm … un tal Mario -Pero Mario queeeee? Insistia Alejo, no conozco a ningún Mario!! Mario queeee? -Mario mmmm emmmm mmmm … Duran! No no no Duran, no ….emmmm Mario Duarte!!!!!!!!!!! Ya me acorde que tiene una banda que se llama emmmmmmm… La derecha, si querido lector nada más ni nada menos. Gracias a Mario y al talento de Jose, Alejo e Ivan, en el año de 1995 se subieron en el escenario mas importante y trascendental en la historia de la banda. En menos de dos años de conformada la banda y frente a mas de ocho mil personas N.P.I, toca en rock al parque uno, y al año siguiente forma parte del selecto grupo de bandas que repiten en rock al parque dos. Con mucha más experiencia sumada, muchos más escenarios pisados, una evolución evidente en la composición y desarrollo de los temas y una incansable búsqueda de una propuesta escénica interesante. En el año de 1997 y luego de una vertiginosa y exitosa historia en la escena bogotana (tocando a escondidas de la policía por la breve edad de sus integrantes) en algunos de los bares mas representantes del rock “underground” Bogotano, un par de giras y por culpa de algunas obligaciones para con la patria, N.P.I se acaba. Diez años después Jose Manuel Rodriguez y Alejandro Monroy, rescatan esa amistad diluida por el tiempo, y ponen en marcha lo que esperamos sea el segundo capitulo de esta historia. En realidad así lo espero…
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